¿Vives tu vida o mueres en el intento?

Últimamente en cada conversación que he tenido con ingenieros, administradores, abogados e incluso directores de empresas me encuentro con que el tema de la gestión emocional empieza a interesarles cada vez más, da la impresión que el conocimiento técnico y la experiencia ya no son los protagonistas en el medio laboral, ahora más que hace unos años se habla de la importancia de gestionar nuestras emociones para ser exitosos… Creo que por fin nos estamos conscientizando del daño que nos ha hecho considerar las emociones como un tema “blando” o incluso tabú, la consigna era: “emoción que aflora, emoción que se ignora y en el peor de los casos, emoción que se destruye” Creo que estábamos olvidando que el principal equipaje con el que venimos al mundo tiene precisamente un contenido emocional: o pregúntate ¿Fueron tus padres los que te enseñaron a sonreír? ¿Enseñaste a tus hijos a llorar para que lo hicieran en cuanto los diste a luz? ¿Verdad que no? Cada uno de nosotros ha nacido con una “dotación” emocional, un “pack” de respuestas automáticas a las expresiones de cariño de quienes nos rodean así como a sus expresiones de indiferencia.

Desde recién nacidos somos capaces de expresar lo que sentimos aún sin ser conscientes de que eso que sentimos se llama alegría, miedo, tristeza, sorpresa, enojo o asco, estas emociones básicas son innatas y universales, se expresan de la misma manera en cualquier país, cultura, grupo étnico, etc… Y son precisamente esas emociones las que a medida que crecemos empezamos a maltratar.

“Aprender a leer y escribir emocionalmente es una de las mejores inversiones que los seres humanos pueden hacer por sí mismos, sus hijos, y el futuro.” Ayman Sawaf

Y es que gestionar nuestras emociones tiene todo que ver con el hecho de aprender a vivir, ¡así es! Aprender a vivir! Porque no es lo mismo estar vivo que vivir la vida, una persona que vive la vida es un hombre y una mujer comprometido con su misión personal, una persona que se implica en la construcción y realización de sus sueños, una que no va por la vida reprimiendo lo que siente y en automático sino que se permite tiempo para hacer un alto y pensar, reflexionar, meditar y tomar decisiones que apuntan a lo que de verdad importa. Recordando lo que dice Alejandro Gándara: “La diferencia entre un esclavo y un ciudadano es que el ciudadano puede preguntarse por su vida y cambiarla” .

Bien sabemos que ni en la escuela, ni en la universidad nos enseñaron cómo gestionar nuestras emociones y vivir la vida con propósito, no nos enseñaron las claves para ser resilientes y volvernos a levantar después de cada error cometido, la gestión de nuestras emociones es una asignatura que muchos tenemos pendiente y creo que muchos han decidido mejor dejarla en el olvido porque no es igual aprender que si multiplicas 2*3=6 a aprender que es tu responsabilidad y compromiso vivir con propósito en una sociedad tan acelerada donde hay tiempo para todo excepto para detenerte y pensar dónde estás y a dónde quieres llegar, una sociedad que tilda de “extraño” a aquel que toma las riendas de su vida y se pregunta qué es lo que realmente vale la pena y cómo hacer para lograrlo. No te permitas seguir reconociendo que hay cosas que realmente merecen la pena y quedarte quieto,sin tomar acción. El exceso de análisis produce parálisis y se te puede hacer tarde.

Así que dicho lo dicho mi invitación hoy es a que reflexiones sobre la siguiente pregunta: ¿Vives tu vida de forma plena o plana?

Milena Gonzalez

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