Menos universidad y más guardería

Y es que mucho se ha dicho de la importancia de tener una sólida autoestima para poder gestionar efectivamente nuestros talentos, sin duda esos diálogos internos que tenemos con nosotros mismos, aquello que nos decimos todos los días, la manera en que explicamos nuestra emociones y cómo nos comportamos, evidencian en qué estado se encuentra la tan mencionada Autoestima. Parece que después de tantos años apenas nos estamos dando cuenta que el éxito no tiene que ver exclusivamente con el hecho de poseer grandes dotes intelectuales (de ahí tanto Mentoring y Coaching) sino que además se halla íntimamente ligado con la forma en que afrontamos nuestro día a día y esto sin duda implica nuestras emociones, nuestras actitudes. Y es que solo piensa por un momento en lo posible que es encontrar personas que aunque nadie cree en ellas, estas pueden llegar a ser exitosas, pero vaya si es difícil o mejor aún imposible, encontrar a alguien exitoso que no crea en sí mismo. Aunque parece sencillo y hasta bonitas nos suenan todas esas frases de “pensamiento positivo” parece que la tarea se vuelve un poco compleja cuando se trata de descubrir y sacarle el máximo provecho a nuestros talentos y si no es así, solo piensa en la cantidad de frases que te encuentras a diario cuando revisas el inicio de tu cuenta en Facebook, si fuese solo cuestión de pensar muchos habrían pasado ya del querer al hacer. Cuando digo que nos hace falta más guardería y menos universidad, lo menciono porque al parecer entre más adultos nos vamos haciendo más se evidencia nuestra “ineptitud emocional” cada...

¿Y tú qué haces mientras dices que el tiempo va de prisa?

En estos días mientras mi esposo leía uno de mis artículos me decía entre risas que sin duda muchos de mis lectores dirán que soy una gruñona porque a veces da la impresión que estoy de “mala leche” cuando escribo y mientras comentábamos al respecto yo le decía que gran parte de mis artículos tienen impregnado un poco de mi carácter y eso hace que disfrute mientras escribo porque pienso y me inspiro en los diferentes casos que me encuentro día a día así como en mi propia experiencia personal y profesional y es que al ver tanto derroche de talento no puedo sino tratar de sacudir a las personas a través de los renglones que escribo para que si así lo desean tomen consciencia del gran potencial que tienen y decidan cambiar de dirección si es que sienten que se han extraviado en el trayecto de vivir una vida con propósito por lo menos en lo que se refiere al campo profesional. Y precisamente al hablar de vivir con propósito a quién no le suenan familiares frases como: Ay por favor cómo va de prisa el tiempo! Uy ya estamos a 6 de septiembre y qué hace que empezó el año! Ay el tiempo definitivamente está volando! Y todo ese repertorio que cada quien conoce de acuerdo a los dichos que se tengan en el país en el que se vive. Y es verdad, los días parecen que van más de prisa. Sin embargo aunque es un asunto que puede ser a muchos nos inquiete, considero que lo más importante no es enfocarse en si los días van...

Despierta tus sueños

Toda persona que he conocido tiene un sueño, un gran sueño, estoy convencida que tu también al igual que ellos y yo tienes el tuyo, pero no hablo de aquel sueño de ganarte algún día el gordo de la lotería de Navidad o el baloto, hablo de aquel deseo intenso que parece hablar a tu propia vida, de aquello que incluso estarías dispuesto a hacer así ello  requiera de tiempo y acción, aquello que mueve tu alma por dentro y pone en marcha tus emociones, de aquella idea llamada sueño que sin duda alguna se haya ligada al propósito de tu vida. Puede ser que para algunos ese sueño sea más claro que para otros pero sea como sea ese gran deseo es el que te impulsa a comenzar las veces que sea necesario. Podrías decir en este momento: “Milena me identifico plenamente con lo que describes” O por el contrario decirme “La verdad yo no se ni cuáles son mis sueños y no tengo claro sí tengo uno” o decir como me dijo alguien algún día: “Milena estoy harta de ver como otras personas alcanzan sus sueños y yo sigo viendo mi vida pasar delante de mis ojos sin cumplir aquello que quiero”  En un Webinario realizado el miércoles pasado por Fabián González, él mencionaba algo sencillo pero muy cierto y es que es más fácil identificar aquello que NO QUEREMOS que saber realmente QUÉ ES LO QUE QUEREMOS. Podemos decir por ejemplo: “Yo no quiero trabajar toda mi vida como empleada de esta empresa” pero al preguntarte qué plan tienes para hacer lo que realmente quieres, titubeas...

¿Y tu quién eres?

Leía una breve historia narrada por John Maxwell que acaparó toda mi atención. Hace referencia a un niño de cuatro años a quien le dio una rabieta. Después de reprenderle su madre le dijo: “Hijo, ¡ve a esa silla y siéntate, ahora mismo!” El pequeño fue a la silla, se sentó y dijo: “Mamá, estoy sentado en la silla por fuera, pero estoy de pie por dentro” Y esta cortita pero sustanciosa historia toca un punto del que quiero hablar hoy y es precisamente respecto a lo que en esencia somos cada uno de nosotros. ¿Tenemos la convicción y claridad de ese niño frente al hecho de saber quiénes somos y cómo nos sentimos por dentro cada uno de nosotros? A mi me encanta la valentía de este pequeñajo para decirle a su madre cómo se ve él realmente pese a estar sentado en esa silla!  Cada uno de nosotros sin duda vivió una de las etapas que algunos podremos recordar con alegría y otros con un poco más de resignación, me refiero a esa época de niños y adolescentes cuando deseábamos pertenecer y ser aceptados por un grupo. La mayoría puede recordar el esfuerzo que hacia cada uno para encajar de la mejor forma dentro del mismo, ya fuera porque usaban la misma clase de zapatos, escuchaban la misma música, se peinaban con el look de moda, etc… Se que comprendes de qué estoy hablando! Cada uno vivió esa presión de pares de diferente forma pero lo cierto es que siempre tratábamos de suplir las expectativas y demandas de los demás, algunas veces estábamos de acuerdo con ellos...

Ser profesional hoy

Después de un mes de vacaciones y de momentos compartidos tanto con mi familia como con amigos, uno de los diferentes temas que específicamente en el área profesional viene inquietándome tiene que ver con la pregunta de este artículo ¿Quién escribe el guión de tu futuro profesional? En gran parte de Europa ya casi empieza el retorno laboral y académico y con ello la amplia oferta en Pregrados, Máster, Doctorados, cursos, etc por parte de las universidades e Institutos. Puedes ver a profesionales de todas las áreas matriculándose en uno y otro postgrado, muchos de ellos con el deseo de poder crecer profesionalmente y tener mayores posibilidades de ingresar a un mercado laboral que cada vez parece que se vuelve más exigente. Sin embargo el otro lado de la moneda nos muestra a personas que ya cuentan con una alta cualificación profesional, con el dominio de más de dos idiomas e inclusive con más de una carrera y con un salario que no llega ni a los 1000 euros mensuales. He tenido la oportunidad de hablar con varias personas que se encuentran en la última situación que he mencionado y cuándo les he preguntado por qué decidieron estudiar lo que estudiaron o qué les motivó a acceder a un postgrado curiosamente la mayoría dan respuestas que obedecen a factores externos como estatus, dinero, posibilidad de acceder al mercado laboral, otros porque los padres se lo recomendaron, alguno que otro porque consideraban que era una carrera fácil de cursar, otros porque no obtuvieron el puntaje para estudiar lo que realmente querían e incluso algunos decían que como no podían moverse...

El profesional yo sé, yo sé

Si hay algo en lo que insisto cada vez que participo en una conferencia, cuando hago procesos de asesoría de Talento o sencillamente cuando disfruto de una buena conversación, es en la importancia de considerar el punto de vista del otro como algo valioso y más cuando esto aporta a tu crecimiento personal, sea que te guste poco o mucho lo que esa persona te pueda decir; enfatizo en que cuando deseas hacer un cambio en tu vida ya sea en el área personal o profesional es fundamental dejar de lado la típica frase …. “yo se, yo se”… No conozco cuán agradable sea para ti encontrarte con esa escueta respuesta cuando en medio de cualquier situación intentas brindarle tu punto de vista a alguien respecto a un tema específico, lo cual además por experiencia propia consideras que puede hacer la diferencia entre su estado actual y al lugar donde él o ella quiere llegar y sencillamente te dice con un tono de sabelotodo: si, yo se, yo se… respuesta que considero aún más inoportuna cuando no has terminado de hablar y ya la están pronunciando, pero lo más curioso es que te das cuenta que aquello que dicen saber o incluso dices saber es lo que realmente necesitas aprender a hacer. Recuerdo un joven de aquellos que como a mi catalogan como parte de la Generación Y, quien solicitó mi servicio de asesoría porque alguien se lo había recomendado, me presenté y le comencé a explicar en qué consistía el trabajo brindado, llevaba 30 segundos hablando cuando de repente él toma la palabra y comienza a decirme “si,...