Cuando la emoción supera el intelecto

Cada vez que participo en una conferencia y tengo la oportunidad de compartir y escuchar las opiniones, puntos de vista, argumentaciones, preguntas, dudas, inquietudes de las personas que se encuentran allí me convenzo más de la importancia del entrenamiento de nuestras competencias emocionales para nuestro éxito profesional y esto independientemente de la profesión de la que hablemos. Absolutamente todos necesitamos desarrollarlas y cuando hablo de competencias me refiero a las cinco competencias básicas de la inteligencia emocional (autoconocimiento, autocontrol, motivación, habilidades sociales y empatía). Tuve la oportunidad de compartir en una clase del Máster de Emprendedores del Instituto de Pensamiento Positivo con Andrés Pérez Ortega, (pionero en España en el tema de Marca Personal)  y mencionaba que uno de los principales aspectos a tener en cuenta en el momento de crear nuestra marca personal tiene que ver con dos preguntas: ¿qué quiero? y ¿quién soy? dos preguntas que aunque parecen tener una respuesta muy obvia muchas veces se convierten en el talón de Aquiles de muchos profesionales. Ingenieros, médicos, abogados y  licenciados en cualquier área que no saben lo que quieren, sin un objetivo claro, con miedo para empezar y con un marcado exceso de análisis para tomar cualquier decisión que termina produciendo parálisis. Sin duda para llegar a nuestro destino debemos primero saber cuál es y luego navegar hacia él pero muchas veces hacemos las cosas al revés y ese es el problema de muchas personas, como no tienen un objetivo claro entonces gastan días, meses, años apuntando a tantos lados que finalmente llegan al mismo punto desde donde salieron, dando vueltas y vueltas en un mismo círculo, siguiendo...

10 razones para vacunarnos contra el estrés

Mucho se ha dicho acerca del estrés, es un término tan utilizado que lo encontramos en el trabajo, en la calle, en la televisión. Expresiones tales como “estoy estresado” se ha convertido hoy en parte cotidiana de nuestro vocabulario al punto que tanto personas no expertas en el tema así como profesionales hemos hecho uso incorrecto del término, pero sea como sea esto demuestra que el estrés es un asunto que a todos nos llama la atención y es por eso que hoy quiero mencionar algunos de los síntomas que nos pueden estar indicando que necesitamos desestresarnos. Sin embargo antes quiero brevemente explicar en qué consiste el estrés. El estrés es un mecanismo que poseemos todas las personas para enfocar y dirigir toda nuestra energía a un reto o a la solución de un problema, así cuando estamos estresados nuestro organismo nos prepara para responder ante situaciones para las cuales no estábamos listos, se produce todo un desequilibrio en nuestro interior para distribuir nuestra energía y fuerza hacia aquellos aspectos que esperamos solucionar y tener éxito. También quiero mencionar que el estrés se genera tanto por situaciones negativas (terremoto, perdida de un ser querido, despido laboral, etc) como por situaciones positivas como por ejemplo que nos asciendan en nuestro trabajo, emprender un proyecto, el nacimiento de un hijo, ya que todas estas condiciones nos indican que algo nuevo ha ocurrido y que debemos hacer uso de nuevos recursos para adaptarnos a nuestra situación actual. El problema surge cuando permanecemos con el estrés en modo: “ON” “Encendido” ya que nuestro organismo al continuar en alarma sigue liberando innecesariamente catecolaminas (adrenalina...

4 antídotos contra la ingratitud

¿Has estado alguna vez en la planta de oncología de un hospital? ¿Has tenido que vivir la penosa experiencia de ver el dolor de unos padres que han perdido a sus hijos? Inicio con estas dos confrontantes preguntas porque creo que en muchas ocasiones nos hace falta recordar que realmente hay situaciones que son verdaderamente lamentables, circunstancias en las que la vida de las personas que más amamos se ven envueltas. Y considero que en ocasiones es importante cuestionarnos así porque en la sociedad en la que vivimos parece ser que le estamos dando tanta prioridad a situaciones tan insignificantes y que sin embargo son las principales consumidoras de nuestra energía y alegría. ¿Cómo reaccionamos cuando nuestro teléfono móvil se queda sin señal? ¿Somos de aquellos que sentimos que el mundo se acaba porque la señal de internet no funciona? ¡Que desgracia señores! Me he quedado sin señal justo cuando iba a publicar esa foto tan guay con mis amigos. Y ni qué decir cuando pedimos el ascensor y tarda en abrirse la puerta. Nos desesperamos, empezamos a refunfuñar, insistimos una y otra vez oprimiendo el botón desesperadamente como si así el ascensor se fuese a dar más prisa y bueno ya lo peor es si perdemos el avión, ¡eso si ya es insoportable! A lo mejor ya lo sabías pero permíteme recordar que los índices de estrés y depresión que se han reportado durante los últimos años son sorprendentes. La depresión es el trastorno mental más frecuente y una de las principales causas de discapacidad, afecta a 350 millones de personas de todas las edades en el mundo,...

¿Vives tu vida o mueres en el intento?

Últimamente en cada conversación que he tenido con ingenieros, administradores, abogados e incluso directores de empresas me encuentro con que el tema de la gestión emocional empieza a interesarles cada vez más, da la impresión que el conocimiento técnico y la experiencia ya no son los protagonistas en el medio laboral, ahora más que hace unos años se habla de la importancia de gestionar nuestras emociones para ser exitosos… Creo que por fin nos estamos conscientizando del daño que nos ha hecho considerar las emociones como un tema “blando” o incluso tabú, la consigna era: “emoción que aflora, emoción que se ignora y en el peor de los casos, emoción que se destruye” Creo que estábamos olvidando que el principal equipaje con el que venimos al mundo tiene precisamente un contenido emocional: o pregúntate ¿Fueron tus padres los que te enseñaron a sonreír? ¿Enseñaste a tus hijos a llorar para que lo hicieran en cuanto los diste a luz? ¿Verdad que no? Cada uno de nosotros ha nacido con una “dotación” emocional, un “pack” de respuestas automáticas a las expresiones de cariño de quienes nos rodean así como a sus expresiones de indiferencia. Desde recién nacidos somos capaces de expresar lo que sentimos aún sin ser conscientes de que eso que sentimos se llama alegría, miedo, tristeza, sorpresa, enojo o asco, estas emociones básicas son innatas y universales, se expresan de la misma manera en cualquier país, cultura, grupo étnico, etc… Y son precisamente esas emociones las que a medida que crecemos empezamos a maltratar. “Aprender a leer y escribir emocionalmente es una de las mejores inversiones que los...

La actitud ganadora

Pensando en estas fechas tan esperadas por muchos y tan odiadas por otros tantos, he querido escribir este post por dos motivos: el primero de ellos porque a través de este medio puedo hacer más extensivo mi mensaje de Navidad a todos los que conozco y a mis lectores y en segundo lugar, porque más que un mensaje “navideño” quiero hablar de la importancia de nuestra actitud en estos  días donde tanto las reuniones familiares como las cenas de fin de año de las empresas son casi inevitables así como inevitable el hecho para muchos de encontrarse en dicha reunión con aquel compañero, jefe que le cae mal o con el prim@, tí@, abuel@, cuñad@ o suegr@ que “siempre” tiene un comentario o gesto fuera de lugar y de momento. Sea que te gusten o no, que disfrutes o no, que critiques o no, estas fechas están allí, el ambiente navideño se siente en todas partes, la música te lo recuerda, las luces, l@s niñ@s, la comida, los villancicos… Para quien lo disfruta, este escenario le motiva y le alegra y para quien lo detesta hasta el “burrito sabanero” del villancico le resulta odioso. Hay una historia que me gusta mucho y que ilustra el mensaje que te quiero dejar hoy. Se trata de un par de abuelos quienes tenían cuatro nietos. Cada tarde el abuelo, quien tenía un gran bigote, se acostaba para tomar una siesta. Un día, a uno de los niños se le ocurrió hacerle una broma al anciano: poner queso Limburger en su bigote. El hombre pronto se despertó olfateando. “Uff que mal huele esta...

¿Amas la forma en que vives tu vida?

Temas como este considero importante abordar las veces que sean necesarias y más cuando últimamente estoy observando que un gran número de personas, (especialmente entre los 22-60 años) se están cuestionando frente al propósito de sus vidas, su misión, visión, aquello que arde en el interior de cada uno, en cortas palabras, una pregunta que acompañada de acción puede marcar un antes y un después en nuestras vidas: ¿Qué es lo que realmente me apasiona? Aunque es un tema fundamental para nuestro desarrollo pleno a nivel personal y profesional es una pregunta que se ha convertido en un interrogante sin resolver para muchos. Si observamos nuestro entorno no es difícil encontrar la razón de esta situación, basta con echar un vistazo a la sociedad en la que vivimos, un mundo que desde el sistema social y educativo nos entrena para aprender una serie de normas, estándares y formas de comportarnos pero que muy poco hablan de la importancia de conocernos a nosotros mismos y de descubrir nuestros talentos, competencias, habilidades y ni que decir de nuestra educación emocional (ello da para otro artículo que por cierto compartiré)  da la sensación que es como si viviésemos en una sociedad que aparentemente exalta a aquellas personas que llamamos “talentosas” pero que al mismo tiempo cercena desde niñ@s a aquell@s que no se conforman con saber que 2+2=4 Leyendo a Sir Ken Robinson me encontré con la opinión de él frente a lo que estoy mencionando: “Nuestro sistema educativo fue concebido para satisfacer las necesidades de la industrialización: talento solo para ser mano de obra disciplinada con preparación técnica jerarquizada en distintos...